jueves, 6 de marzo de 2014

Pocket Monster Times / 04. Ruta 01

> Escuché un grito. Se supone que el mundo es menos peligroso si mantienes tu distancia de la hierba alta. Pero una vez que te enteras de cómo está la cosa, tienes otro peligro latente 24/7, tu puta cabeza. Aún echándole muchas ganas a eso de caminar en el centro del camino deshierbado no puedes dejar de mirar la puta maleza, te llama a gritos, el miedo tiene imanes sostenidos entre los dedos y atrae, pinche atrae, si alguna vez has estado en un lugar muy elevado con peligro de caer, sabes de qué hablo, tienes que mirar. “Evita la hierba alta, repite conmigo Rojo, evita la hierba alta” esa es la regla de oro, mantenerse lo más alejado posible, no aproximarse, no arrojar nada, no mirar. Ajá, inténtalo viejo. Allí estaba yo, recorriendo la 1, un pie tras otro sobre la línea pintada en el centro del camino pavimentado y con una bomba de tiempo hecha de nervios haciendo tic-tac dentro de mí. Y escuché un grito de vieja.
La pendejada era que el día anterior el profe me había encomendado ir por un paquete al centro de abastecimiento de la Viridian City. Después de la partida de madre que Azul me metió, el profe dijo “que sirva de práctica Rojo, agárrate las bolas y camina”, el viejo sobreexplotado chiste de las bolas, por aquí se escucha mucho esa broma, a veces hasta creo que por eso les dieron esa forma esférica, para hacernos sentir más machitos en combate cuando hacemos referencia a “sujetar las bolas”. Las bolas. En la mía llevo a Megan Fox.
La Silph Co. Es una corporación descomunal dedicada a la guerra contra la bestia. La bandera en esta guerra son estas bolas, cápsulas esféricas, mitad rojo mitad blanco, menor al tamaño de una naranja pero más grande que un limón por ejemplo, se supone que su funcionamiento es el resultado accidental de los estudios realizados en la teletransportación de materia, este conocimiento aplicado después a la naturaleza de unos frutos exóticos descubiertos con la aparición de las plagas de monstruos, o algo así, blablabla, como sea nadie sabe mucho sobre su elaboración y la Silph guarda el secreto bajo llave y de paso las produce en cantidades industriales y las distribuye por toda la región de Kanto y más allá. La cosa es que estas cápsulas-jaula son capaces de deconstruir a un monstruo (si no opone resistencia o lo sometes a la fuerza) en energía pura y condensar esa energía en su interior por un tiempo, imagínatelo, una puta máquina de destrucción de cuerpos en la palma de tu mano, y se suponía que así ganaríamos la guerra contra las plagas, pues una vez atrapada la bestia basta con destruir la bola y se acabó, una pesadilla menos en el mundo. Sí, claro. Al final las cosas no salieron tanto como lo planeado, los monstruos son demasiados y se reproducen como virus, los que se oponen a ellos muy pocos, Y por otro lado, hay mucho idiotita suelto, no todo mundo busca acabar con las plagas, y hay registros de grupos terroristas arrojando bolas contra edificios, como las bombas de los días antiguos, solo que estas nuevas “bombas” cuando estallan sueltan cosas vivas y terribles. Y hay de todo en este mundo, así como organizaciones criminales que los utilizan como armas biológicas, hay otros casos peores de gente que ama a las bestias, sectas de fanáticos completamente desquiciados que pretenden capturarlos y tratar de domesticarlos o encontrarles utilidades, se ha hablado mucho de esa nueva era donde hombre y bestia no solo puedan convivir sino también trabajar en equipo para reconstruir a la sociedad y al mundo. En fin que entre lo uno y lo otro, estamos completamente jodidos.
Ya tengo bastante jodidos los nervios, por otro lado, tengo reflejos de pistolero, las dos cosas cortesía del mundo que me ha obligado a crecer conforme a sus reglas. El profe me ponía a hacer algunos ejercicios con las bolas, o sea, en serio, las que sirven para atrapara los monstruos, balancear el peso en la mano, arrojar lo más lejos posible, azotar con fuerza contra el suelo, apuntar y dar en el blanco, ese tipo de pendejadas, él dice que es importante y que tener estas habilidades me puede salvar el culo en el maldito momento menos pensado. Es curioso, porque puedes reconocer al instante a cualquier cabrón familiarizado con el manejo de las bolas de captura, domadores o terroristas, solo mírale el brazo derecho, “brazo de puñetero” decía Azul, los que nos dedicamos a esto por lo general tenemos el brazo desproporcionadamente marcado. Entonces, apenas escuché el grito arrojé más alto que lejos la bola de Megan Fox (para procurar liberarlo cerca de mí pero no tanto que queme), él sale cuando la bola golpea el suelo, aparece en una explosión que deja un olor a batería caliente. Entonces la chica aparece corriendo, sale de la hierba alta, un demonio con forma de rata corre tras ella. Se la quiere comer.

R.

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